Testimonios
Antes de venir a Cristo mi vida era aparentemente muy organizada, pero en realidad era un caos. La vida está llena de opciones, pero todas ellas conducen finalmente a la derrota. Estaba cansado que el mundo no me valorara. Finalmente, me aparte de todos viviendo una vida egoísta. Para hacer la historia corta, en un tiempo consideré el suicidio como una opción para escapar de la triste realidad en que vivía. Un día escuche que Dios me creó para su gloria. Entonces, le dije a Dios si me puedes transformar viviré para ti junto con mi familia. Le pedí a Dios que así como ha cambiado a otros me cambiara a mi también. De repente empecé a experimentar la paz de Dios en mi persona y con los que me rodeaban. Ahora vivo rodeado de una hermosa familia, hijos e hijas de Dios, que me bendice cada día mostrándome amor y valorándome de manera especial. Es increíble porque nunca más después de esa experiencia me he sentido solo. Estoy maravillado de saber que Cristo me ama y me alegra el poder compartir ese testimonio con aquellas personas que están pasando la experiencia que yo tuve. Te animo a abrir tu corazón a Dios y serás lleno de su amor.
Bendiciones, Mi nombre es Juan Reyes. Empezare mi testimonio diciendo que crecí en un hogar religioso, pero al llegar a la adolescencia empecé a leer libros que negaban la existencia de Dios. Como resultado de ello me volví ateo. Aunque nunca fui un criminal, la ausencia de Dios en mi vida me hizo tener una existencia licenciosa: alcohol, mujeres, fiestas y malas palabras. Con los años me casé y emigre a los Estados Unidos, el anhelo mas grande era triunfar en este país. A los diez años de residir en California había logrado mi objetivo: tenía un titulo universitario, trabajaba de maestro, tenía mi hogar y aparentemente todo estaba bien. Sin embargo había un gran vacío en mi vida, de hecho mi matrimonio estaba en crisis. Por mas de un año abandone mi hogar y había muchos conflictos entre mi esposa y yo. Por la gracia de Dios una alumna me invito a su congregación y allí tuve un encuentro con el Dios altísimo. Conocí al Jesús de la Biblia, al Dios de amor, de gracia y de paz. ¡Ahora entiendo que no soy producto del azar ni de la evolución! El vacío, la tristeza, la incertidumbre se fueron de mi vida para dar lugar a la paz, al gozo y la esperanza de vida eterna. Mi vida ahora tiene un propósito y cada mañana me levanto aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. El hombre que negaba a Dios, ahora anhela ardientemente estar con Él por toda la eternidad!
Que Dios los bendiga,
Juan Reyes
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